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Coca

Viernes, 23 de diciembre de 2005

Libros: Una breve historia de casi todo

Finalizo mi verano de lecturas con Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson. Para haber estudiado sociología no está nada mal, sobre todo después de haber dejado a la mitad la obra de Thorstein Veblen Teoría de la clase ociosa, que no pude acabar por tedioso. Puede parecer paradójico que tres de los cinco libros que he leído este verano estén relacionados con las ciencias naturales pero es que tengo tendencia a interesarme por aquellos temas que no entiendo en absoluto. El libro es muy ameno, está escrito por un escritor especializado en libros de viaje (!!) lo que lo hace una obra muy accesible al público no iniciado sin que eso signifique una excesiva simplificación de los temas tratados.

Bryson realiza un recorrido por las diferentes disciplinas científicas (física, química, biología y geología) muy ameno, bien escrito y sorprendentemente bien documentado. La premisa del libro es muy divertida: El autor, reconociendo su incapacidad para comprender la mayoría de fenómenos que ocurren a su alrededor, y recordando el nulo interés que tuvo por hacerlo en su época de estudiante, decide aprender y divulgarlo. Hay que reconocer que le ha cundido, ya que demuestra un altísimo nivel de conocimiento de los temas tratados.

El estilo narrativo de libro no está limitado a una presentación cronológica de las diferentes disciplinas a modo de libro de texto, si no que va desarrollando la explicación como si se tratara de una historia del universo en la que se echa mano de la física o la geología según convenga. El libro no busca explicar las diferentes teorías de forma sistemática, sino que las integra en el contexto social y personal de los científicos, lo cual es muy interesante para ver aquellos aspectos que trascienden a las teorías, que siempre son pasajeras. Además, la obra está plagada de anécdotas acerca de la vida de los científicos, lo que nos acerca a descubrir quién estuvo detrás de todo ese conocimiento.

Me ha parecido muy buena la visión que da del ser humano. Lejos de aquellas posturas que presentan la historia del universo como un camino inexorable hacia el Homo Sapiens, Bryson nos muestra lo afortunados que somos de haber existido y de seguir aún con vida. Tenemos suerte de vivir en un planeta con una temperatura como la actual (cuando lo habitual en toda la historia de la tierra ha sido periodos glaciales seguidos de periodos infernales); tenemos la suerte de no haber sufrido ninguna hecatombe natural (erupción volcánica o impacto de un asteroide) que hubiera supuesto una extinción masiva. Nos baja los humos mostrándonos lo poco que sabemos acerca del universo y la Tierra: llega a decir que sabemos más de lo que pasó en los primeros cinco segundos de la historia del Universo que lo que está pasando en estos momentos en el centro de la Tierra. En fin, ciertamente deja a la especie humana como una pequeña contingencia dentro de la historia del universo. Cosa que nos tendría que servir para al menos un par de cosas: que el diseño inteligente es un buen título para una novela de ciencia ficción y que cuidando el planeta no salvamos a la naturaleza, sino a nosotros mismos.

Se trata de una lectura muy divertida que me ha servido para completar de una manera más llana las visiones presentadas en los otros dos libros que leí este verano: Historia de un átomo, de Lawrence M. Krauss, y Las edades de Gaia, de James Lovelock, ambos también muy recomendables.

Por: Rubén Coca | Libros | Comentarios (0) | Referencias (0)

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