Lunes, 10 de abril de 2006
Últimamente estoy inmerso en distintos procesos de selección, no como seleccionador (algo en lo que tengo mucha experiencia) si no como candidato. La cosa es fácil, ves una oferta que te interesa y respondes a ella enviando tu currículum y una pequeña carta de presentación, que intentas adaptar a cada una de las empresas a las que respondes. Si tu currículum le parece aceptable a la empresa resulta que un día te llaman citándote para una entrevista. El día y la hora de la entrevista casi nunca depende de la disponibilidad del candidato, sino de la del seleccionador. Bueno, vale, el trabajo me interesa, acepto. Te presentas a la entrevista, después de haber llegado a la empresa, con un coste en transporte y en tiempo x, te presentas, le explicas tu vida al entrevistador, respondes las preguntas que te hacen de la mejor manera que sabes. Cuando ya se acerca el fin de la entrevista, te atreves a preguntar sobre la posible incorporación, es decir, para cuando quieren disponer de la persona seleccionada, te responden. Tú, inocente de ti, preguntas: "¿Avisarán sea cual sea el resultado? y entonces te sueltan: "No, si no te seleccionamos no te llamaremos. Entrevistamos a mucha gente, y si tuvieramos que llamar a todos..." En resumen, consideración y profesionalidad cero. Realmente, cuando recibo esa respuesta se me quitan totalmente las ganas de trabajar en esa empresa.
Si tienen tiempo para citarte, deben tener tiempo para informarte de que desestiman tu candidatura. Vale que las empresas van más allá de una persona determinada, pero si el departamento de recursos humanos tiene gente así, creo que es suficiente indicador como para dejar de interesarte.
De todas formas, el caso más lamentable me ocurrió cuando envié un CV en respuesta a un anuncio. Al no recibir acuse de recibo volví a escribirles para que me confirmaran la recepción del CV. Aún espero.
Por: Rubén Coca | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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